En el trabajo de Ely y colaboradores “Effect on the Duration of Mechanical Ventilation of Identifying Patients Capable of Breathing Spontaneously”, publicado en The New England Journal of Medicine (N Engl J Med 1996;335,1864-1869), se concluye que:

 

“El monitoreo diario de la función respiratoria en pacientes adultos que reciben ventilación mecánica, seguido de pruebas de respiración espontánea y la notificación a sus médicos cuando las pruebas son exitosas, puede reducir la duración de la ventilación mecánica, los costos de la terapia intensiva al reducir las complicaciones asociadas.”

 

Gluk y colaboradores, en las conclusiones de su trabajo “Medical effectiveness of esophageal balloon pressure manometry in weaning patients from mechanical ventilation”, publicado en el Critical Care Medicine (Crit Care Med. 1995 Mar;23(3):504-9), dice:

 

“El monitor respiratorio, que usa la tecnología del balón esófago, es eficaz al proporcionar, al médico, los datos que pueden promover un destete más agresivo de la ventilación mecánica, sin incrementar la intolerancia del paciente. La duración de la ventilación mecánica puede ser acortada cuando estos datos se aplican vía una rígida estrategia controlada de destete.”

 

Y en la discusión del paper expresa que es posible reducir en 1,7 los días de ventilación mecánica, generando un ahorro de más de U$S5.000 por paciente. A su vez, esto permite liberar las camas de UTI más rápidamente.

 

En ambos casos se muestra la importancia del monitoreo de la mecánica respiratoria realizado apropiadamente y el beneficio económico y de recursos que representa.